HISTORIA · CARTAS Y ARCHIVOS

La historia del Petit Lenormand

Un juego alemán, un nombre francés y los documentos que unen sus historias.

Retrato en miniatura identificado como Marie-Anne-Adélaïde Lenormand, François Dumont, hacia 1793
François Dumont, retrato identificado como Marie-Anne-Adélaïde Lenormand, hacia 1793.
Cleveland Museum of Art, 1921.911
Donación de J. H. Wade · CC0.
En este artículo
  1. Antes del Lenormand: cartas para jugar y adivinar
  2. Hechtel y Bieling: el Juego de la Esperanza aparece en Núremberg
  3. El Juego de la Esperanza conservado en el British Museum
  4. El Juego de la Esperanza: treinta y seis cartas se convierten en tablero
  5. El oráculo ya figuraba en el folleto conservado
  6. Los antecedentes de los símbolos: lo que deja entrever el café
  7. Marie-Anne-Adélaïde Lenormand: una mujer que también publica su reputación
  8. Josefina, Napoleón, Robespierre: la fama produce buenos relatos
  9. ¿Por qué se llama Petit Lenormand? La pista de Coblenza
  10. «Philippe, herederos de Mlle Lenormand»: una firma no demuestra parentesco
  11. El piquet y las cuatro cartas añadidas: una explicación que hay que comprobar
  12. Petit y Grand Lenormand: dos historias bajo un mismo nombre
  13. Cómo se transmiten y transforman los métodos
  14. Barajas alemanas, belgas y estadounidenses: seguir objetos que viajan
  15. Lenormand hoy: una baraja que sigue encontrando lectores
  16. Lo que aclaran los archivos y lo que dejan abierto
  17. Cronología: distinguir las huellas, los objetos y los relatos
  18. Notas, fuentes y lecturas

El Petit Lenormand lleva un nombre francés. Sin embargo, para encontrar sus imágenes antes de que se llamaran así, hay que abrir una caja de juego alemana. Dentro aparecen treinta y seis cartas, pequeños símbolos de palos franceses y alemanes y un folleto de instrucciones. Con ellas se construía un recorrido para intentar alcanzar la casilla de la Esperanza.

Esa casilla era el Ancla, número 35. El Petit Lenormand la conservó, junto al Jinete, el Perro, la Carta y otras figuras reconocibles al instante. Pero entre aquel juego de mesa y nuestras lecturas, los editores cambiaron un título, circularon libritos y las cartas se vendieron con el nombre de una célebre cartomante que no había creado el juego.

El antecedente directo del Petit Lenormand es el Juego de la Esperanza, Das Spiel der Hoffnung, atribuido a Johann Kaspar Hechtel y publicado en Núremberg a finales de la década de 1790.1 Lenormand murió en 1843.8 Los anuncios de Coblenza de diciembre de 1845 examinados más adelante documentan después la comercialización de cartas con su nombre.10 Las imágenes, la marca comercial y los métodos de lectura tienen cronologías propias.

Me gustan los giros tan concretos de esta historia: un tablero desmontable, un librito con varios usos, un anuncio que promete mucho. Para seguirlos, empecemos antes de que el nombre Lenormand apareciera en las cajas.

Antes del Lenormand: cartas para jugar y adivinar

En la Europa del siglo XVIII, jugar y buscar el porvenir podían hacerse con los mismos objetos. Una baraja corriente no necesitaba nuevos dibujos para servir a la adivinación. Cambiaban la manera de manejarla, la disposición de sus cartas y las preguntas que se le planteaban.

En Francia, Jean-Baptiste Alliette, conocido como Etteilla, publicó en 1770 Etteilla, ou Manière de se récréer avec un jeu de cartes. El libro fija una primera referencia: la cartomancia impresa precede ampliamente a las barajas vendidas como Lenormand. Etteilla escribió después sobre el tarot, cuya historia como juego de triunfos había comenzado en la Italia del siglo XV.2

Alrededor de las cartas existía todo un mundo de imágenes: emblemas con lemas, figuras de lotería, formas reconocibles en los posos del café. Un camino se divide, un perro acompaña, una carta llega. Esos motivos permitían hablar de desplazamientos, vínculos y noticias. Su presencia en varios soportes no implica que un solo autor los tomara todos de un mismo lugar.

Los impresos muestran lo que se ofrecía a los lectores; no registran cada práctica familiar ni cada sesión adivinatoria. Las investigaciones del historiador William G. Pooley, basadas entre otras fuentes en procesos judiciales y manuales, invitan a mirar las cartas en uso: objetos manipulados para hablar de relaciones, expectativas y dificultades.3 En ese entorno, las treinta y seis imágenes adquirieron una forma reconocible.

Hechtel y Bieling: el Juego de la Esperanza aparece en Núremberg

El creador de juegos Johann Kaspar Hechtel, de Núremberg, murió en 1799. Las investigaciones biográficas lo presentan también como comerciante y fabricante. Su nombre acompaña varios entretenimientos; el que nos interesa se titula Das Spiel der Hoffnung, el Juego de la Esperanza. El material conservado menciona al editor G. P. J. Bieling, establecido en la misma ciudad.1

¿Quién inventó el Petit Lenormand? La respuesta más útil empieza por Hechtel, siempre que precisemos qué se le atribuye: el juego alemán del que desciende el repertorio clásico. Atribuirle también todos los métodos actuales exigiría otras pruebas.

Los libros oscilan entre 1798, 1799 y 1800. No son tres respuestas equivalentes a una misma pregunta. Una recopilación de Hechtel, Beiträge zur geselligen Freude, se publicó en 1798. Algunas investigaciones señalan anuncios del Juego de la Esperanza de ese año. También se ha identificado un anuncio de 1799 en Humoristische Blätter für Kopf und Herz. Varios manuales retienen la fecha de 1800.1

La recopilación, el anuncio y las cartas son piezas distintas. En el anuncio de 1799, el Juego de la Esperanza aparece bajo el nombre de Hechtel, con treinta y seis cartas coloreadas y un precio de treinta kreuzers. La recopilación de 1798 se ofrece aparte. Es una oferta comercial documentada, no la fecha de creación ni una caja de la primera edición.

A finales de la década de 1790 : es la referencia más sólida para el relato. Las fechas más precisas tienen su lugar en las notas y la cronología. Pasemos a un ejemplar del que conocemos aspectos materiales.

El Juego de la Esperanza conservado en el British Museum

El British Museum conserva un Juego de la Esperanza con el número 1896,0501.495. Su ficha describe treinta y seis cartas y un folleto de cuatro páginas. Fecha ampliamente el conjunto hacia 1800-1850. La caja anuncia una nueva edición; el texto de las reglas transmitido indica una segunda edición mejorada.4

A menudo se muestra esa caja como si fuera el juego original de 1799. En realidad, testimonia una reedición. No es un detalle menor: si una regla pudo modificarse, la fecha de la primera invención no fecha automáticamente cada frase del folleto conservado.

El catálogo de Freeman Marius O’Donoghue de 1901 describe las viñetas, los números, los pequeños naipes franceses y alemanes, la dirección de Bieling y las instrucciones. Recoge además una baraja similar, incompleta y sin caja ni reglas. Son dos testimonios, pero perder el embalaje no convierte al segundo en «primera edición».4

Los dos sistemas de palos ya cuentan algo del objeto. Su propietario podía reconocer tanto los franceses como los alemanes. El folleto ofrecía varios entretenimientos: una pequeña caja debía servir para más de una velada.

El Juego de la Esperanza: treinta y seis cartas se convierten en tablero

Para el recorrido, las cartas se ordenan numéricamente en seis filas de seis. Se utilizan dos dados y fichas. El folleto describe pagos, desplazamientos y casillas que retienen al jugador. Las imágenes adquieren su función dentro de esas reglas.5

El Zorro devuelve al número 5. El Ataúd y la Montaña pueden inmovilizar. Llegar exactamente al Ancla, número 35, permite ganar la partida y el bote. La Cruz, justo después, puede retener la ficha. Se entiende el título: la Esperanza tiene una dirección y conviene no pasarse.

Ese mecanismo cambia nuestra mirada. El Ancla favorable aún no flota en una lista de palabras clave: es una casilla que alcanzar. El Zorro no es solo astucia: provoca un desvío. Los sentidos modernos pueden resonar con esas funciones, pero sería imprudente convertir cada efecto del juego en un significado adivinatorio definitivamente fijado.

El tablero tiene otra particularidad: se desmonta. Tras la partida, las treinta y seis casillas vuelven a ser cartas que se pueden mezclar, repartir y utilizar de otra manera. Los dos tipos de naipes permiten juegos corrientes. El último párrafo de las instrucciones propone otro uso.

El oráculo ya figuraba en el folleto conservado

Para el entretenimiento oracular, se mezclan las cartas y la persona interesada corta. Se disponen después en cinco filas: ocho, ocho, ocho, ocho y cuatro. El relato parte de la Mujer o del Hombre y de las imágenes que los rodean. El texto invita a componer una historia amena a partir de esos encuentros.5

El tablero ordenado en 6 × 6 y el oráculo mezclado en 8 × 4 + 4 responden a usos distintos. Los manuales no coinciden: Caitlín Matthews describe el oráculo en 6 × 6, mientras que la traducción de Marcus Katz y Tali Goodwin y la transcripción alemana indican cuatro filas de ocho y cuatro cartas finales.5

Esto descarta un relato demasiado tajante: un juego solo recreativo que se vuelve adivinatorio de golpe décadas después. El folleto antiguo conservado ya contempla ambos usos. Lo que no tenemos aquí es una primera edición de 1798 o 1799 que garantice ese mismo párrafo palabra por palabra.

Tampoco enseña todo el Grand Tableau actual. Hay personajes, cartas vecinas y un relato, pero no un manual completo de casas, diagonales o cadenas. El parentesco interesa precisamente porque puede describirse sin borrar el tiempo transcurrido entre los métodos.

Un juego, dos disposiciones

El recorrido

123456789101112131415161718192021222324252627282930313233343536

6 × 6 · orden numérico
35: el Ancla, meta favorable

El oráculo

8 + 8 + 8 + 8 + 4 · cartas mezcladas
Lectura alrededor de los personajes

Esquemas editoriales basados en la traducción y la transcripción de la reedición conservada. Los puntos representan posiciones; no se reconstruye ninguna consulta histórica. Véase la nota 5.

Los antecedentes de los símbolos: lo que deja entrever el café

En 2013, Mary K. Greer publicó un hallazgo especialmente fecundo: treinta y dos cartas emblemáticas acompañadas de un librito londinense de 1796, Les Amusements des Allemands. Combina lectura de posos de café, cartas y entretenimientos numéricos. El British Museum conserva el conjunto con el número 1982,U.4637.1-32.6

El texto publicitario presenta el juego como procedente de Viena, donde habría causado furor desde 1794. Así entran dos fechas: 1796 corresponde a la edición londinense identificada; 1794, al antecedente vienés que esta reivindica. Sin un ejemplar vienés examinado, cada fecha debe conservar su etiqueta.

La lista de 1796 transmitida por Greer y la transcripción del librito recoge varios motivos familiares:

MotivoSerie de 1796Petit Lenormand clásico
Anillo225
Trébol32
Ancla435
Carta627
Perro918
Corazón2424

La tabla compara motivos y posiciones en las series. No pretende mostrar seis dibujos idénticos ni seis significados inalterados. El Corazón incluso conserva su número; los demás se reorganizan.

La comparación ilumina un fondo de imágenes anterior a Hechtel. No identifica el ejemplar que tenía en su mesa ni enumera sus préstamos. Los libros de emblemas y las loterías ilustradas, como el Biribissi, amplían las comparaciones posibles. Un tablero de Biribissi del Museo de la Lotería, hacia 1800, ofrece un objeto que observar, no una prueba de que Hechtel lo copiara.7

Los símbolos del Lenormand tienen parientes y vecinos. Atribuirles un origen único borraría la diversidad de pistas que permiten seguir los documentos.

Marie-Anne-Adélaïde Lenormand: una mujer que también publica su reputación

Mientras las imágenes circulaban en los juegos alemanes, otra historia transcurría en Francia. Marie-Anne-Adélaïde Lenormand, a menudo escrita Le Normand, era de Alençon y ejercía como cartomante en París. Las autoridades bibliográficas francesas suelen dar 1772-1843 como fechas de su vida. Fuentes antiguas dan otro año de nacimiento; la divergencia se indica en las notas.8

Su lugar en la cultura adivinatoria dependió tanto de lo que se contaba sobre ella como de lo que publicaba. Escribió Souvenirs prophétiques d’une sibylle en 1814,Oracles sibyllins en 1817 y Mémoires historiques et secrets de l’impératrice Joséphine en 1820. Los títulos ya anuncian un diálogo con los acontecimientos políticos y los personajes de su tiempo.8

Hay que leer estos libros teniendo presente su doble naturaleza. Narran recuerdos y pretensiones proféticas, pero también sitúan a su autora en la historia que cuenta. Una predicción impresa después del hecho revela mucho sobre la construcción de una reputación, sin convertirse por ello en una predicción registrada antes de cumplirse.

En 1832, un ejemplar del Manifeste des dieux sur les affaires de France incluía una advertencia contra las falsificaciones: Lenormand solo aprobaba los volúmenes con su firma. El ejemplar digitalizado por Wellcome conserva una manuscrita. Su nombre ya era algo que proteger.8

Un documento de 1838 recoge otra postura pública. En la Gazette des tribunaux, Lenormand reaccionó ante una mujer presentada como alumna suya. Declaró que nunca había tenido alumnos ni pensaba tenerlos.9 Es su propia declaración, recogida por el periódico. No permite conocer todas sus relaciones, pero obliga a examinar con cuidado las filiaciones pedagógicas reivindicadas después.

No dejó circular su nombre sin preocuparse de su uso. Sus libros, advertencias e intervenciones en prensa muestran a una autora atenta a cómo se la representaba. Tras su muerte, el nombre continuaría su carrera en objetos muy distintos.

Un nombre que circula, una firma que se protege

Londres, 1826

Portada inglesa de The Oracle of Human Destiny, publicado con el nombre Madame Le Normand, tercera edición, 1826
The Oracle of Human Destiny, tercera edición, C. S. Arnold, 1826. El título atribuye la obra a Madame Le Normand; esta página no demuestra su participación efectiva.
Wellcome Collection, b29337963, imagen 5 · Dominio público (PDM).

París, 1832

Advertencia contra falsificaciones y firma manuscrita de M.-A. Le Normand en el Manifeste des dieux de 1832
Manifeste des dieux, 1832. Lenormand solo aprobaba los volúmenes con su firma. Este ejemplar conserva una.
Wellcome Collection, b29304647, imagen 6 · Dominio público (PDM).
Dos páginas auténticas y completas: una atribución editorial inglesa y una advertencia firmada. Ninguna es un librito del Petit Lenormand.

Josefina, Napoleón, Robespierre: la fama produce buenos relatos

Las anécdotas más conocidas vinculan a Lenormand con Josefina, Napoleón y Robespierre. Hablan de encuentros, advertencias y destinos anunciados. Forman parte de su fama; para contarlas como hechos habría que saber quién las relata, cuándo y con qué testimonio independiente.

Los Mémoires dedicados a Josefina aparecieron en 1820, tras la muerte de la emperatriz. Demuestran que Lenormand escribió sobre ella, pero el título no establece el detalle de sus conversaciones. Los relatos autobiográficos y recuerdos tardíos pueden ser útiles; su distancia temporal y su punto de vista siguen formando parte de ellos.

Entre las piezas examinadas para este artículo, ninguna prueba contemporánea independiente y suficientemente precisa confirma las grandes predicciones atribuidas a Lenormand sobre Napoleón o Robespierre. Eso tampoco demuestra que nunca hubiera encuentros. La conclusión afecta a los episodios narrados: siguen siendo tradiciones de reputación, no consultas que podamos reconstruir.

La publicidad es más fácil de documentar. Un anuncio comercial de Coblenza identificado como del 5 de diciembre de 1845promete cartas con las que Lenormand habría anunciado a Napoleón su grandeza.10 La frase no prueba una consulta. Muestra qué creía un vendedor que convencería al público. Al emperador todavía le quedaba futuro en la publicidad.

¿Por qué se llama Petit Lenormand? La pista de Coblenza

Lenormand murió en 1843. Dos años después, su nombre apareció en el comercio de cartas de Coblenza, hoy Koblenz. Durante mucho tiempo, 1846 fue la fecha de referencia para ese paso. Las investigaciones de Greer y los intercambios documentales de Helen Riding y Lothar Teikemeier contribuyeron a divulgar esta pista alemana.10

Un estudio publicado en septiembre de 2026 por Antonella Rotti aporta una pieza anterior: una entrada en el Börsenblatt für den Deutschen Buchhandel del 2 de diciembre de 1845, bajo el epígrafe de Reiff en Coblenza. El número 10029 anuncia cartas de la adivina Lenormand de París, editadas por Chator, con una explicación. El «32» que sigue es un formato bibliográfico, no el anuncio de una baraja de treinta y dos cartas.10

Las reproducciones de anuncios posteriores permiten leer una segunda edición de treinta y seis cartasen febrero de 1846 y una cuarta en agosto. Acotan la cronología sin indicar el día en que salió del taller la primera caja, ni identificar una conservada como ese ejemplar inaugural.

El anuncio de la cuarta edición aporta otro dato importante. Firmado por J. B. Rühl, indica que el juego se publica en su establecimiento litográfico. Precisa que Reiff distribuyó las tres primeras ediciones y que esa función pasaba a Hölscher.10 Podemos nombrar un productor para esa cuarta edición y seguir una organización comercial. Presentar a Reiff como único inventor o fabricante de toda la línea iría más allá de los documentos.

En el anuncio de diciembre de 1845, Chator se presenta como heredero de Lenormand. El título presta a las cartas una autoridad supuesta. Sigue siendo una reivindicación comercial, no un documento sucesorio. El nombre promete una procedencia capaz de eclipsar la historia alemana de las imágenes.

«Philippe, herederos de Mlle Lenormand»: una firma no demuestra parentesco

En un folleto estadounidense asociado a las cartas McLoughlin aparece otra firma: Philippe, seguida de una mención a los herederos de Mademoiselle Lenormand. El Penn Museum conserva además un conjunto McLoughlin de treinta y seis cartas con caja e instrucciones, fechado entre 1882-1893.11

El folleto promete las cartas de la célebre sibila y su explicación. Incluye significados, una disposición completa y un ejemplo de lectura: un verdadero documento de transmisión. Pero su preámbulo comercial no demuestra que Lenormand escribiera el método ni utilizara esas mismas cartas.

Chator y Philippe deben conservar sus lugares respectivos. El primero figura en los anuncios de Coblenza; el segundo, en una tradición de folletos de la que examinamos un testimonio posterior. Fundirlos en una persona resolvería con elegancia una cuestión que las piezas no resuelven.

A menudo se califica a Philippe de «ficticio». Lo que permiten establecer estos documentos es más limitado: la firma existe; la identidad biográfica y la filiación reivindicada no están demostradas.

El piquet y las cuatro cartas añadidas: una explicación que hay que comprobar

Otra historia ofrece un origen sencillo: Lenormand habría tomado un piquet de treinta y dos cartas y añadido los cuatro seises para obtener treinta y seis. La cuenta es correcta. Atribuirle ese gesto exige otra clase de prueba.

Comparar dos ediciones de The Essential Lenormandde Rana Georgepermite ver cómo cambia ese relato. En 2014, la introducción relaciona los valores de las cartas con el piquet; el glosario lo define como juego de treinta y dos cartas. El pasaje no dice que Lenormand añadiera personalmente los cuatro seises. En 2025, la segunda edición se lo atribuye expresamente.12

La diferencia importa porque afecta al origen del sistema, no solo a una preferencia interpretativa. La filiación del repertorio con el Juego de la Esperanza está respaldada; ningún documento contemporáneo comprobado aquí establece ese gesto creador de Lenormand. Un manual puede transmitir una tradición con convicción sin ser un archivo de su invención.

La palabra piquet exige también mirar las reglas y su época. Learning Lenormand reproduce en un apéndice reglas de piquet con treinta y seis cartas. Recuerda que los tamaños históricos no se reducen a una definición moderna única; no prueba lo que Lenormand habría creado.12

Reunir treinta y seis cartas y concebir su secuencia de imágenes son dos cuestiones distintas.

Petit y Grand Lenormand: dos historias bajo un mismo nombre

El nombre Lenormand aparece en varias familias de barajas. El Petit Lenormand clásico tiene las treinta y seis figuras cuya filiación seguimos. El Grand Lenormand, tradicionalmente compuesto por cincuenta y cuatro cartas, presenta composiciones más densas: escenas mitológicas, constelaciones, flores y otras correspondencias comparten la imagen.13

El Grand no es el Petit con dieciocho cartas añadidas para lectores avanzados. Sus estructuras difieren. Compartir nombre muestra más bien su utilidad comercial para proponer sistemas distintos.

En el catálogo de Hoffmann y Kroppenstedt de 1972, la fecha de 1845 se refiere al Grand Jeu de société de Mlle Lenormand, según la lectura precisa de Antonella Rotti. No basta, por tanto, para fechar el Petit. El testimonio comercial de diciembre de 1845 expuesto antes pertenece a otra pista documental. Ambos expedientes deben mantenerse separados: un anuncio de cincuenta y cuatro cartas no prueba la venta de una baraja de treinta y seis, ni a la inversa.13

En cuanto al Grand Tableau, es una forma de disponer las cartas del Petit Lenormand. «Grand» se refiere aquí a la amplitud de la tirada, no convierte la baraja en un Grand Lenormand. Una palabra puede designar otro juego o una tirada: el resto del nombre importa.

Cómo se transmiten y transforman los métodos

El folleto estadounidense firmado Philippe ofrece un buen punto de observación. Dispone las treinta y seis cartas en cuatro filas de ocho y una última de cuatro. La Mujer y el Hombre sirven de referencia. La proximidad, la distancia y a veces la orientación modifican las indicaciones de las cartas.11

La Montaña, por ejemplo, cambia de función según esté cerca o lejos de la persona. El Ancla también se lee en función de la distancia. Es un conjunto más prescriptivo que la invitación del Juego de la Esperanza a componer un relato ameno: ofrece reglas a las que volver.

La comparación permite seguir un cambio documental, no cada lección transmitida entre publicaciones. La enseñanza oral rara vez deja la misma huella que un libro vendido con una baraja; a su vez, el folleto conservado no dice cómo lo practicaron todos sus compradores.

Los manuales contemporáneos abren otras ventanas. Matthews desarrolla los tableaux y los índices de naipes; George insiste en el contexto y propone desarrollos propios. Musruck dedica una guía a las combinaciones; Young-Sutton detalla los mecanismos de lectura; Mazza presenta una práctica viva y personal.14 Estos enfoques pertenecen a la recepción actual de la baraja.

En las diferencias regionales es más fácil encontrar etiquetas que genealogías completas. Un libro francés y una baraja belga no bastan para establecer una escuela nacional homogénea. Nombrar a un autor, una edición y una indicación precisa permite comparar las variaciones.

Barajas alemanas, belgas y estadounidenses: seguir objetos que viajan

Las cartas viajan, pero sus detalles dan puntos de apoyo a esta historia. Una pequeña serie de Dondorf, conservada en el Stadtmuseum de Einbeck, muestra el Barco, el Trébol, el Anillo y el Jinete. Las escenas se desarrollan dentro de las cartas mientras los números y los índices mantienen referencias comunes. La ficha propone una datación amplia; convertirla en un año preciso sería abusivo.15

En Brujas, Geûens-Seaux publicó un Petit Lenormand del que la BnF conserva un ejemplar fechado entre 1895 y 1901 : treinta y seis cartas y una regla. La ficha sitúa la mención de responsabilidad en la carta 27, la Carta. A veces una carta lleva un mensaje dentro del juego y una dirección para quien estudia su historia.15

Otro testimonio belga, el Jardín de Brepols conservado en el MAS de Amberes, está catalogado como 1910-1930 y atribuido a ese editor. Muestra cómo el mismo número y motivo sobreviven a decisiones gráficas distintas.15

El conjunto McLoughlin publicado en Nueva York y conservado en el Penn Museum documenta otra etapa a finales del siglo XIX. Fichas, idiomas, cartas y libritos jalonan recorridos que se cruzan, más que un itinerario único.

La estabilidad del repertorio clásico es notable, aunque no absoluta en todos los productos llamados Lenormand. Algunos fabricantes cambiaron el orden, las figuras o el número de cartas; el catálogo de 1901 conserva ejemplos. Una familia reconocible no obliga a que todos sus miembros sean copias idénticas.

Dos testimonios de su circulación europea

Dondorf, Fráncfort

Cuatro cartas Dondorf completas conservadas en Einbeck: Barco 3, Trébol 2, Anillo 25 y Jinete 1
Cuatro cartas con la marca Dondorf Fráncfort. La fecha exacta de este ejemplar sigue pendiente de precisar.
Stadtmuseum Einbeck, SME A 10184, a través de Kulturerbe Niedersachsen · CC BY-SA 4.0. Fotografía completa, sin modificar.

Brepols, 1910–1930

Carta completa Jardín 20, con ocho de picas y fuente, atribuida a Brepols, 1910–1930, conservada en el MAS
Jardín 20, baraja belga atribuida a Brepols, 1910–1930. El texto impreso recurre a la proximidad y la distancia.
MAS, Amberes, VM.1990.008.002 ; fotografía difundida por la Ciudad de Amberes · Dominio público (PDM). Reducida de tamaño, sin recortar.
Números, motivos e índices permiten reconocer una familia. La comparación no pretende establecer una filiación directa entre ambos ejemplares.

Lenormand hoy: una baraja que sigue encontrando lectores

Reediciones, nuevas ilustraciones, libros, vídeos y comunidades ofrecen hoy muchas maneras de conocer el Petit Lenormand. Los métodos circulan con más facilidad entre idiomas y las colecciones digitalizadas permiten comparar un folleto antiguo con una presentación reciente.

Me gusta que esa circulación permita mantener juntas dos curiosidades: aprender a leer las cartas y preguntarnos cómo nos llegaron las explicaciones. Una interpretación nueva puede ser fecunda sin necesidad de atribuirla a Hechtel o a Mademoiselle Lenormand.

El Grand Tableau que practicamos hoy forma parte de esa historia que continúa. Conocer su antigüedad y sus transformaciones no le resta placer. Permite reconocer qué se transmite, qué cambia y qué propone un autor en su propio nombre.

Lo que aclaran los archivos y lo que dejan abierto

Las líneas principales son claras: un repertorio alemán a finales de la década de 1790, un juego conservado que une recorrido y adivinación, y una comercialización con el nombre Lenormand después de 1843. Los anuncios de Coblenza concretan ese último paso, incluso el reparto de tareas entre un establecimiento litográfico y sus distribuidores.

Quedan preguntas abiertas. ¿Cómo era exactamente la primera edición del Juego de la Esperanza? ¿Su párrafo oracular era idéntico al de la reedición conservada? ¿Qué antecedentes del café y los emblemas conoció Hechtel? ¿Cómo se relacionan los primeros folletos de Chator y Philippe?

También hay archivos localizados que invitan a otra investigación. Los Archivos del Orne señalan manuscritos con la signatura 1 J 145, descritos como correspondencia y método de tarot de Lenormand. El inventario permite localizarlos, no narrar su contenido como si hubiéramos leído los manuscritos.16

Esta manera de mirar enriquece la historia del Petit Lenormand. Nos acerca a las cartas impresas, las cajas vendidas y las explicaciones transmitidas. Después puedes volver a las treinta y seis cartas de su repertorio con esa historia presente. Detrás de sus imágenes familiares se cruzan impresores, jugadores, cartomantes y quienes aprendieron a leerlas.

Cronología: distinguir las huellas, los objetos y los relatos

  1. Libro de Etteilla

    Publicación de cartomancia anterior al Lenormand.

    Publicación
  2. Marie-Anne-Adélaïde Lenormand

    Fechas generalmente aceptadas; nacimiento discutido en fuentes antiguas.

    Referencias biográficas
  3. Les Amusements des Allemands

    Antecedente vienés reivindicado / edición londinense identificada.

    Reivindicado / identificado
  4. Juego de la Esperanza, Hechtel, Bieling

    Indicios de 1798 señalados; anuncio de 1799 comprobado.

    Anuncio de 1799 comprobado
  5. British Museum 1896,0501.495

    Datación de la reedición conservada, no de la primera concepción.

    Datación del objeto
  6. Libros de Lenormand

    Publicaciones que contribuyen a su reputación.

    Publicaciones
  7. Declaración en la Gazette des tribunaux

    Lenormand niega haber formado alumnos.

    Declaración
  8. Muerte de Lenormand

    Referencia para comprender las reivindicaciones póstumas.

    Referencia biográfica
  9. Anuncios de Coblenza

    Piezas identificadas por Rotti; extractos impresos examinados.

    Fragmentos examinados
  10. Segunda / cuarta edición anunciada

    Treinta y seis cartas; distribución y establecimiento litográfico precisados.

    Ediciones anunciadas
  11. McLoughlin, Nueva York

    Conjunto del Penn Museum, con instrucciones.

    Datación del objeto
  12. Geûens-Seaux, Brujas

    Petit Lenormand descrito por la BnF.

    Datación del objeto
  13. Brepols, carta del Jardín

    Testimonio belga conservado en el MAS.

    Datación del objeto
  14. Ediciones y soportes diversos

    Una transmisión que continúa, sin proponer aquí una medición global.

    Transmisión actual

Notas, fuentes y lecturas

1Las fechas de Hechtel y los indicios de 1798 se estudian en las investigaciones de Lothar Teikemeier y la ficha de la reedición comentada de la recopilación de 1798. Se examinaron directamente los escaneos de Humoristische Blätter, primer trimestre de 1799: portada y anexo publicitario, imagen n109, tras la página impresa 102, habitualmente citada como p. 104. El juego de treinta y seis cartas aparece bajo Hechtel a treinta kreuzers; la recopilación de 1798 es distinta. Los originales relativos a una oferta ya en 1798 siguen pendientes de comprobar.↩

2BnF, publicaciones de Etteilla ; Tim Husband, historia y estructura del tarot, Metropolitan Museum of Art, 2016. Este contexto no establece una filiación del tarot hacia las treinta y seis imágenes.↩

3William G. Pooley, «Paper Tools for Broken Hearts», French History, 37/4, 2023, pp. 379–400. Se consultaron la ficha y el resumen académico; no se reproduce aquí ningún análisis detallado de un proceso judicial del artículo.↩

4British Museum, 1896,0501.495 ; F. M. O’Donoghue, Catalogue of the Collection of Playing Cards…, 1901, pp. 108–109, entradas alemanas 192–193, texto digitalizado consultado. Ficha actual conocida por su indexación; acceso directo bloqueado.↩

5Transcripción alemana del folleto, pp. 1–4; Marcus Katz y Tali Goodwin, Learning Lenormand: Traditional Fortune Telling for Modern Life, Llewellyn Publications, primera edición electrónica, 2013 (ISBN 9780738736877), apéndice 1, «The Game of Hope», traducción de Steph Myriel Es-Tragon. El texto indica segunda edición mejorada. Caitlín Matthews, The Complete Lenormand Oracle Handbook: Reading the Language and Symbols of the Cards, Destiny Books / Inner Traditions, edición digital de 2014 (ISBN 9781620553268), introducción, «Petit Lenormand Cards and Their Origins», presenta un oráculo 6 × 6; la nota 5 remite a Ronald Decker, Thierry Depaulis y Michael Dummett, A Wicked Pack of Cards: The Origins of the Occult Tarot, Duckworth, 1996, p. 141, obra no consultada directamente aquí. Traducción y transcripción coinciden en 8 + 8 + 8 + 8 + 4 para el testimonio conservado; no se comprobó su facsímil completo.↩

6Mary K. Greer, «A New Lenormand Deck Discovery», 12 de julio de 2013; transcripción del librito de 1796 ; British Museum, 1982,U.4637.1-32. La tabla compara motivos a partir de listas; no coteja todas las imágenes originales.↩

7Museo de la Lotería, Biribissi veneciano, hacia 1800. Las comparaciones con emblemas y loterías son pistas de influencia; este objeto no demuestra ningún préstamo concreto de Hechtel.↩

8BnF, autoridad y publicaciones de Le Normand ; NLI, Mémoires… Joséphine, 1820 ; Wellcome, Manifeste des dieux, 1832, advertencia y firma, imagen 6. Louis Du Bois da 1768 en su texto polémico de 1843, transcrito por la biblioteca de Lisieux. Se conserva 1772 señalando la divergencia, sin afirmar que se haya comprobado una partida de nacimiento.↩

9Gazette des tribunaux, 29 de noviembre de 1838, última página, declaración de Lenormand sobre una supuesta alumna. Fuente contemporánea comprobada; prueba de su declaración pública.↩

10Antonella Rotti, estudio de los anuncios de Coblenza, 14 de septiembre de 2026. Se examinaron los cuatro extractos reproducidos de los anuncios 10029, 9074, 1218 y 5728. El estudio identifica las fechas de sus números; las vistas completas de SLUB resultaron técnicamente inaccesibles aquí. 2 de diciembre de 1845, 5 de diciembre, 17 de febrero de 1846, 7 de agosto. La pista anterior de 1846 se documenta en los intercambios de investigación de 2012.↩

11Folleto McLoughlin, escaneo de dos páginas, contenido y firma comprobados visualmente; no se identificó fecha impresa. Penn Museum, 16527A : conjunto estadounidense fechado entre 1882 y 1893. No se ha identificado el escaneo y el objeto del museo como un mismo ejemplar.↩

12Rana George, The Essential Lenormand: Your Guide to Precise & Practical Fortunetelling, Llewellyn Publications: primera edición electrónica, 2014 (ISBN 9780738739717), y segunda edición, versión electrónica de 2025 (ISBN 9780738780542). Pasajes comparados: introducción, «What Is Lenormand?», y entrada «Piquet» del glosario en ambas ediciones. La adición personal de los cuatro seises es explícita en 2025 y está ausente del pasaje correspondiente de 2014. Referencias complementarias en los ejemplares digitales examinados: páginas PDF 13–14 y 417 en 2014; 18 y 814 en 2025. Son posiciones de páginas digitales, no paginación impresa. Marcus Katz y Tali Goodwin, Learning Lenormand: Traditional Fortune Telling for Modern Life, Llewellyn Publications, primera edición electrónica, 2013 (ISBN 9780738736877), apéndice 2, «The Game of Picket (Piquet)» (referencia complementaria: página PDF 270): reproducción de reglas de piquet de treinta y seis cartas cuya edición histórica original no se identifica en el extracto.↩

13El catálogo de la BnF distingue, entre otras categorías, las cartas adivinatorias y el Grand Jeu de société. Para la fecha de 1845, Antonella Rotti, estudio citado en la nota 10, apartado «The accepted date and its source», sitúa la afirmación en Detlef Hoffmann y Erika Kroppenstedt, Wahrsagekarten. Ein Beitrag zur Geschichte des Okkultismus, Deutsches Spielkarten-Museum, Bielefeld, 1972, p. 17, objeto de catálogo 15: se trata del Grand Jeu de société. La localización procede de Rotti; no se consultó directamente el catálogo de 1972. No se utiliza para fechar el Petit Lenormand ni identificar una primera edición de treinta y seis cartas.↩

14Para las prácticas contemporáneas: Caitlín Matthews, obra y edición de la nota 5, parte II, «The Playing Card Insets», y parte III, «The Art of the Grand Tableau»; Rana George, obra y ediciones de la nota 12, parte 3, «Reading Techniques and Spreads». Alexandre Musruck, Le guide des associations du Petit Lenormand, Éditions Arcana Sacra / Améthyste Éditions, edición francesa de 2019 (ISBN 9791094878262), introducción y «Les associations ou l’art de lire les paires». Lisa Young-Sutton, The Petit Lenormand Oracle: A Comprehensive Manual for the 21st Century Card Reader, BookBaby, edición digital con copyright de 2021 (ISBN 9781098359713), «Playing Card Insets», «How can we use the insets?» y «Grand Tableau (GT) Steps»; ficha de BookBaby. Eron Mazza, The Living Lenormand: Reading & Magic with the Cards, Crossed Crow Books, edición de 2025 (ISBN impreso 9781964537498), introducción, «How I Discovered the Cards», y capítulo 1, «A History of Lenormand». Se consultaron pasajes de estas obras; testimonian prácticas y relatos contemporáneos, no archivos de la época de Hechtel.↩

15Stadtmuseum Einbeck, Dondorf, SME A 10184 ; BnF, Geûens-Seaux, FRBNF40918408 ; MAS, Brepols, VM.1990.008.002. La datación de Einbeck sigue siendo una estimación museística amplia. Las licencias aparecen bajo las imágenes y en el inventario iconográfico.↩

16Archivos departamentales del Orne, inventario de la serie J, signatura 1 J 145. Inventario consultado; manuscritos no consultados.↩